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lunes, 14 de agosto de 2006

Equilibrio


Siento que soy tú, y quiero en este instante
Que se pare el tiempo
Para que lo hermoso tenga eternidad
Ahora que mi deseo es igual al tuyo,
Ahora que amor, vida y muerte son pura verdad,
Ahora que todo es placer y el dolor no existe,
Ahora que principio y fin son exactamente igual.
Ahora que mi deseo es igual al tuyo,
Ahora que mi voluntad es tu voluntad.



Ramón Sampedro [Cartas desde el Infierno]

miércoles, 5 de abril de 2006

Sendas de un Sísifo reencontrado


El día que descubrió el Sísifo que llevaba dentro, fue el día que aprendió a respirar. Subía curvas de mujer, en vez de interminables montañas. Y aunque había descubierto que el amor de una fémina podía alcanzar mayores tragedias, no era sino él mismo el que se obligaba a subir cada día por las tortuosas sendas de su ser.

domingo, 26 de marzo de 2006

Juego sucio

Entonces quiéreme no por quien soy, sino por quien un día seré, dijo Enrique. Mi mirada se quedó flotando entre sus ojos, desencajada por las palabras que acababa de pronunciar. Había pasado el límite de mis expectativas; sabía que intentaría encandilarme como muchas otras veces. Pero no. Esa frase tan premeditada estaba destinada a transportarme a años futuros, a acciones que ni si quiera se habían dado y que amenazaban, en apariencia, por ser buenas. Pero no, esta vez no. Mi interior ya estaba demasiado amoratado.

domingo, 5 de febrero de 2006

Paciencia y felicidad

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo
y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las "íes"
a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce o
no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.

Pablo Neruda





Vive, disfruta de cada instante, se tu mismo, olvida el "qué diran"... Solo vive. No cuesta tanto decir "Lo siento", no esperes tanto para soltar un "Te necesito"... otro "Gracias". El futuro ya no es lo que era... pero este no es pretexto suficiente. No es tan dificil pronunciar "Te quiero". El tiempo es oro...

Desde el rincón más próximo a mi universo interior, espero que estos versos os hayan empapado tanto como a mi...
Un abrazo,

jueves, 24 de noviembre de 2005

La casualidad

Lo que las paredes escondían era todo aquello que no era capaz de pintar con palabras, así que el día que arrendó el piso, arrendó su propio interior. Allí quedaban las veces que se había levantado de madrugada para estudiar en la víspera, las primeras escuchas de canciones que constituían su propia banda sonora o sus iniciales escarceos con jóvenes del pueblo.

Corría el año setenta y cinco y parecía que el mundo se había detenido desde que el ser humano diera aquél paso tan importante para la humanidad. Pero lo cierto es que por encima de temas extraterrestres, su verdad era que Franco había muerto y que una nueva vida se abría ante sí. Jacques, al mismo tiempo, dejó Grenoble para instalarse definitivamente en el estudio de Barcelona; ella, solo pudo hacer lo propio, que era darse nombre a sí misma.

Revoloteó durante años por su cuerpo, desde antes de que él existiera y hasta que él dejó de ser. Se estremeció con cada vivencia y cada momento de aparente vacío. Y así, pasó desapercibida por su vida como por la de tantos otros: cubriendo un rol abstracto por el cual él era venerado. Nunca llegó a saber de su amor por ella y así murió, sin saber que en ella se encerraba la gota más pura de cada instante.

Así se arrastra y así es como pasa la invisible y olvidada dama, verdugo de todo lo desconocido, por conocer y conocido. Con un Jacques y un Grenoble particular; con historias y sucesos propios y ajenos. La casualidad.

viernes, 21 de octubre de 2005

Querer es sufrir



¿Qué es precipitarse?, me preguntas... Y yo que nunca antes había usado el corazón te contesto, "Quererle".

A Aiala.

martes, 13 de septiembre de 2005

Tal vez


Tal vez fue la locura la que me impulsó a viajar. Puede que fuera la locura. Yo decía que había sido la cultura. Claro que la cultura a veces es la locura, o comprende la locura. Tal vez fue el desamor el que me impulsó a viajar. Tal vez fue un amor excesivo y desbordante. Tal vez fue la locura...

[Roberto Bolaño - Amuleto]

martes, 10 de agosto de 2004

Vida en Cenizas

Example

Se delató a si mismo cuando, de forma brusca, rompió a llorar. El gesto de su cara cambió por completo; las lágrimas descendían por su rostro con tal violencia que casi dejaban surcos a su paso. No solo fue un momento agotador para él, que casi como siempre terminó con un denotado dolor de cabeza, fue sin duda el peor momento que ella había compartido desde que se cruzara con sus labios por primera vez.
Ella, la pipa de fumar que tantos momentos de angustia había carbonizado, estaba ahora entre sus manos soportando la presión que él mismo encerraba. Cuando por fin se calmó, la pipa sonrió solemne sobre la mesa y midió las recientes palabras de su enemigo el galeno: esa degeneración en su cuerpo significaba el fin de una larga relación de amor y odio, mas la bella de madera no estaba dispuesta a ser arrancada de su secuaz tan fácilmente. [K]

jueves, 22 de julio de 2004

Todo llega

Se han previsto lluvias para hoy pero éstas no llegan. Se hacen de rogar. Es una lástima porque a veces la lluvia es como una lágrima que se desliza por la cara: llega a los labios y con su sabor salado desinfecta las heridas más ocultas. Pero hoy no llueve y la ciudad no se purifica... nadie se libra de su condición... Punto seguido a la monotonía. [K]



"Existen momentos en los que desearíamos ayudar a alguien a quien queremos, pero no podemos hacer nada. Bien sea que las circunstancias no permiten que nos aproximemos, bien que la persona está cerrada a cualquier gesto de solidaridad y apoyo. Entonces, sólo nos queda el amor. En los momentos en que todo es inútil, todavía podemos amar, sin esperar recompensas, cambios, agradecimientos.

Si somos capaces de actuar de esta forma, la energía del amor comienza a transformar el universo que nos rodea. Cuando aparece esta energía, siempre consigue realizar su trabajo. «El tiempo no transforma al hombre. El poder de la voluntad no transforma al hombre. Lo transforma el amor», dice Henry Drummond.

Leí en un periódico acerca de un niño, en Brasilia, que había sido brutalmente golpeado por sus padres. Como consecuencia, perdió la capacidad de moverse y hablar. Internado en el Hospital de Base, estuvo al cuidado de una enfermera que a diario le decía: «Te quiero». Pese a que los médicos le aseguraban que no podía oírla y que sus esfuerzos eran inútiles, la enfermera seguía diciendo: «Te quiero, no lo olvides».

Tres semanas más tarde, el niño había recuperado la movilidad. Cuatro semanas más tarde, volvía a hablar y sonreír. La enfermera no concedió entrevistas, y el periódico no publicó su nombre. Pero he aquí lo que ha quedado para la posteridad: el amor cura.

El amor transforma, cura. Pero, a veces, prepara trampas mortales y acaba destruyendo a la persona que decide entregarse por completo. ¿En qué consiste este complejo sentimiento que, en el fondo, constituye la única razón para seguir viviendo, luchando, intentando mejorar?

Sería una imprudencia intentar definirlo, porque, como todo el resto de los seres humanos, yo sólo consigo sentirlo. Se han escrito miles de libros, se han representado obras teatrales, se han producido películas, se han compuesto poemas, se han tallado esculturas en madera o mármol, y aun así, lo único que el artista puede comunicar es la idea de un sentimiento, no el sentimiento en sí.

Pero yo he aprendido que este sentimiento está presente en las pequeñas cosas, y que se manifiesta en la actitud más insignificante que adoptamos. Por eso hay que tener presente el amor tanto cuando actuamos como cuando dejamos de actuar. Coger el teléfono y decir la palabra de cariño que dejamos para otro día. Abrir la puerta y dejar entrar a quien necesita nuestra ayuda. Aceptar un empleo. Abandonar un empleo. Tomar la decisión que dejábamos para más adelante. Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja tranquilos. Exigir un derecho que tenemos. Abrir una cuenta en la floristería, que es más importante que el quiosco. Poner la música bien alta cuando la persona amada está lejos, bajar el volumen cuando está cerca. Saber decir ‘sí’ y ‘no’, porque el amor lidia con todas las energías del hombre. Descubrir un deporte que se pueda practicar en pareja. No seguir ninguna receta, ni siquiera las de este párrafo, porque el amor necesita de la creatividad.

Y cuando nada de eso es posible, cuando sólo queda la soledad, recordar entonces una historia que un lector me envió una vez:

Una rosa soñaba día y noche con la compañía de las abejas, pero ninguna iba a posarse en sus pétalos. La flor, sin embargo, seguía soñando: durante sus largas noches, imaginaba un cielo donde volaban muchas abejas que se acercaban cariñosamente a besarla. Así aguantaba hasta el día siguiente, cuando volvía a abrirse con la luz del sol. Una noche, la luna, sabiendo de su soledad, le preguntó a la rosa:
–¿No estás cansada de esperar?
–Tal vez. Pero hay que seguir luchando.
–¿Por qué?
–Porque si no me abro, me marchito.
En los momentos en que la soledad parece aplastar toda la belleza, la única forma de resistir es continuar abiertos. "
Paulo Coelho


Cruzando una esquina, bajando unas escaleras, echando una carta en el buzón, comprando el pan, en la cola del autobús, en el asiento de al lado del autobús, en una tarde soleada, en la persona que conociste años atrás, en un sobre cerrado...

Porque te espera donde menos lo esperes, cuanto menos creas en su existencia...
Sólo venda tus ojos y no mires atrás.