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domingo, 5 de febrero de 2006

Paciencia y felicidad

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo
y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las "íes"
a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce o
no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.

Pablo Neruda





Vive, disfruta de cada instante, se tu mismo, olvida el "qué diran"... Solo vive. No cuesta tanto decir "Lo siento", no esperes tanto para soltar un "Te necesito"... otro "Gracias". El futuro ya no es lo que era... pero este no es pretexto suficiente. No es tan dificil pronunciar "Te quiero". El tiempo es oro...

Desde el rincón más próximo a mi universo interior, espero que estos versos os hayan empapado tanto como a mi...
Un abrazo,

jueves, 24 de marzo de 2005

Muere lentamente

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce o
no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.


Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.

Pablo Neruda




Vive, disfruta de cada instante, se tu mismo, olvida el "que diran"... Solo vive.

No cuesta tanto decir "Lo siento", no esperes tanto para soltar un "Te necesito"...

El futuro ya no es lo que era... pero este no es pretexto suficiente. No es tan dificil pronunciar "Te quiero", no al menos cuando nos separan tantos kilometros de distancia fisica.

Desde el rincon mas proximo a mi universo interior,

Un beso.

lunes, 28 de febrero de 2005

La felicidad y sus variantes

Desde la zona menos turística de San Sebastián el sol no es el mismo. Me encanta la lluvia, adoro las tormentas... para mi implican un romanticismo casi becqueriano. Pero también me encanta el baño de sol que a veces luce esta urbe...

Lejos de los bonitos atardeceres de la playa, más distante si cabe del anochecer de los montes, el barrio suele lucir un naranja característico al verse proyectados los rayos solares en los ladrillos de las casas.

Es un naranja viajero. Me traslada a años pasados en los que ignoraba que la infancia fuera infancia... Veo un árbol robusto desde la ventana y éste mueve sus ramas, no impulsadas por el aire, sino con el deseo de que esos últimos destellos del día rocen su soledad. Así, sus hojas resecas se regocijan en el última estación de la felicidad fantaseada...

sábado, 11 de diciembre de 2004

Que el tiempo nunca pase por ti...

Example


Esta historia no comienza con las mágicas palabras “había una vez”, ni tampoco terminará con “fueron felices y comieron perdices”. Pero quizá sí quede grabada bajo el lema “que el tiempo nunca pase por ti”.

¡Felicidades, Sinjha! Ya ves que por ti soy capaz de romper con las reglas de mi propio juego y ofrecerte mis tres relojes vitalógicos para recordarte lo que debía llevar mi “regalo emotivo”...

Que el tiempo nunca pase por ti... chin chin ;-P