Socialmente estaría mejor aceptado que dijera “estoy espesa porque ayer, sábado noche, salí de juerga y me pillé una mierda padre”. Pero lo cierto es que “estoy espesa porque ayer, sábado noche, me quedé dormida en el sillón viendo una película”. Aún me pregunto como podía ser mi sueño tan profundo para no ser capaz de levantarme en toda la noche. De hecho, justo justo recuerdo el momento en el que Jose me echó una manta. De ahí, me voy directa a las doce de la mañana, durmiendo como un lirón.
Recuerdo cuando aún nos estábamos conociendo. Yo acababa de regresar, como quien dice, de una de mis múltiples visitas a Londres, donde terminaba de realizar una entrevista de trabajo tipo tribunal para un hospital. También hacíamos cosas que no estaban socialmente bien aceptadas.
La desmotivación te arrastraba a todo menos a terminar la carrera; a mi el desamor me daba todo menos motivación para buscar trabajo. Por fin habíamos dado, tanto uno como el otro, con una persona capaz de entender la situación personal sin juzgar. Era un tesoro. Yo llevaba años sin probar una gota de alcohol, exceptuando la copa de champán que mis padres año tras año me obligaban a brindar en Año Nuevo. Os conocí, y de la noche a la mañana, entre jam sessions y juergas desinhibidas empecé a ingerir alcohol. Qué noches. Todos habíamos dado con personas afines, perdidos en un momento de introspección. Ninguno nos juzgábamos. Entre semana nos íbamos de bares hasta altas horas de la mañana. El fin de semana, cuando llegaban los vampiros, nos encerrábamos en el local de ensayo hasta bien entrado el amanecer. Así aprendimos a ser uno mismo.
Estoy espesa porque ayer, sábado noche, me quedé dormida en el sillón viendo una película. Llámame carca, aburrida o lo que quieras. Yo no tengo que aparentar ni demostrar nada a nadie. Estamos en pleno puente. Hoy pondremos el amplificador con bien de distorsión.
¿Ves cómo se dobla el árbol? ¿Te inspira? Inclinándose para alcanzar los rayos del sol... Una lección que aplicar... Puedes pasar tu tiempo en soledad y redigerir tristezas pasadas... O puedes venir al límite y darte cuenta... Eres el único que no te puede perdonar... Tiene mucho mas sentido vivir en el tiempo presente. (Eddie Vedder)
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domingo, 11 de octubre de 2009
viernes, 20 de abril de 2007
Abrazame
Cuando la copa de los sueños está vacía
y miles de abejas jugando
en las tripas me roban las noches.
No me dejes solo que ahora soy tan pequeño
y cuando despierto de una pesadilla nada cambia
todo sigue igual
Abrázame, abrázame...
y no me digas nada
que esta tristeza no me abandona
y este miedo duele más
Abrázame, abrázame...
y no me digas nada
que esta tristeza no me abandona
y este miedo duele más
Abrázame, abrázame...
Como una noche de invierno en Noruega
un manto de escarcha,
un corazon desnudo, tortura de vida.
No me dejes solo que ahora soy tan pequeño
y cuando despierto de una pesadilla nada cambia
todo sigue igual
Abrázame, abrázame...
y no me digas nada
que esta tristeza no me abandona
y este miedo duele más
Abrázame, abrázame...
Letra de Doctor Deseo
y miles de abejas jugando
en las tripas me roban las noches.
No me dejes solo que ahora soy tan pequeño
y cuando despierto de una pesadilla nada cambia
todo sigue igual
Abrázame, abrázame...
y no me digas nada
que esta tristeza no me abandona
y este miedo duele más
Abrázame, abrázame...
y no me digas nada
que esta tristeza no me abandona
y este miedo duele más
Abrázame, abrázame...
Como una noche de invierno en Noruega
un manto de escarcha,
un corazon desnudo, tortura de vida.
No me dejes solo que ahora soy tan pequeño
y cuando despierto de una pesadilla nada cambia
todo sigue igual
Abrázame, abrázame...
y no me digas nada
que esta tristeza no me abandona
y este miedo duele más
Abrázame, abrázame...
Letra de Doctor Deseo
lunes, 10 de octubre de 2005
Lo que de mí sale
Si muriera esta noche una parte del mundo moriría conmigo. El mundo es mío, porque mías son las cosas que lo componen. Yo tengo mi mundo propio, yo lo escribo, yo lo rasgo. Yo.
Si muriera. Si muriera nadie lloraría porque nadie se daría la vuelta. Saldría haciendo mutis por el foro y todo se resumiría a la aparición espontánea de un figurante. Un nombre de nadie entre los créditos que nadie lee.
Si esta noche me mataras con tu dulce veneno nadie lo advertiría, porque haría de tus rasgos los míos propios. Simplemente, moriría sin que nadie lo apreciara. Como siempre.
Si muriera. Si muriera nadie lloraría porque nadie se daría la vuelta. Saldría haciendo mutis por el foro y todo se resumiría a la aparición espontánea de un figurante. Un nombre de nadie entre los créditos que nadie lee.
Si esta noche me mataras con tu dulce veneno nadie lo advertiría, porque haría de tus rasgos los míos propios. Simplemente, moriría sin que nadie lo apreciara. Como siempre.
lunes, 28 de febrero de 2005
La felicidad y sus variantes
Desde la zona menos turística de San Sebastián el sol no es el mismo. Me encanta la lluvia, adoro las tormentas... para mi implican un romanticismo casi becqueriano. Pero también me encanta el baño de sol que a veces luce esta urbe...
Lejos de los bonitos atardeceres de la playa, más distante si cabe del anochecer de los montes, el barrio suele lucir un naranja característico al verse proyectados los rayos solares en los ladrillos de las casas.
Es un naranja viajero. Me traslada a años pasados en los que ignoraba que la infancia fuera infancia... Veo un árbol robusto desde la ventana y éste mueve sus ramas, no impulsadas por el aire, sino con el deseo de que esos últimos destellos del día rocen su soledad. Así, sus hojas resecas se regocijan en el última estación de la felicidad fantaseada...
Lejos de los bonitos atardeceres de la playa, más distante si cabe del anochecer de los montes, el barrio suele lucir un naranja característico al verse proyectados los rayos solares en los ladrillos de las casas.
Es un naranja viajero. Me traslada a años pasados en los que ignoraba que la infancia fuera infancia... Veo un árbol robusto desde la ventana y éste mueve sus ramas, no impulsadas por el aire, sino con el deseo de que esos últimos destellos del día rocen su soledad. Así, sus hojas resecas se regocijan en el última estación de la felicidad fantaseada...
jueves, 22 de julio de 2004
Todo llega
Se han previsto lluvias para hoy pero éstas no llegan. Se hacen de rogar. Es una lástima porque a veces la lluvia es como una lágrima que se desliza por la cara: llega a los labios y con su sabor salado desinfecta las heridas más ocultas. Pero hoy no llueve y la ciudad no se purifica... nadie se libra de su condición... Punto seguido a la monotonía. [K]
Cruzando una esquina, bajando unas escaleras, echando una carta en el buzón, comprando el pan, en la cola del autobús, en el asiento de al lado del autobús, en una tarde soleada, en la persona que conociste años atrás, en un sobre cerrado...
Porque te espera donde menos lo esperes, cuanto menos creas en su existencia...
Sólo venda tus ojos y no mires atrás.
"Existen momentos en los que desearíamos ayudar a alguien a quien queremos, pero no podemos hacer nada. Bien sea que las circunstancias no permiten que nos aproximemos, bien que la persona está cerrada a cualquier gesto de solidaridad y apoyo. Entonces, sólo nos queda el amor. En los momentos en que todo es inútil, todavía podemos amar, sin esperar recompensas, cambios, agradecimientos.
Si somos capaces de actuar de esta forma, la energía del amor comienza a transformar el universo que nos rodea. Cuando aparece esta energía, siempre consigue realizar su trabajo. «El tiempo no transforma al hombre. El poder de la voluntad no transforma al hombre. Lo transforma el amor», dice Henry Drummond.
Leí en un periódico acerca de un niño, en Brasilia, que había sido brutalmente golpeado por sus padres. Como consecuencia, perdió la capacidad de moverse y hablar. Internado en el Hospital de Base, estuvo al cuidado de una enfermera que a diario le decía: «Te quiero». Pese a que los médicos le aseguraban que no podía oírla y que sus esfuerzos eran inútiles, la enfermera seguía diciendo: «Te quiero, no lo olvides».
Tres semanas más tarde, el niño había recuperado la movilidad. Cuatro semanas más tarde, volvía a hablar y sonreír. La enfermera no concedió entrevistas, y el periódico no publicó su nombre. Pero he aquí lo que ha quedado para la posteridad: el amor cura.
El amor transforma, cura. Pero, a veces, prepara trampas mortales y acaba destruyendo a la persona que decide entregarse por completo. ¿En qué consiste este complejo sentimiento que, en el fondo, constituye la única razón para seguir viviendo, luchando, intentando mejorar?
Sería una imprudencia intentar definirlo, porque, como todo el resto de los seres humanos, yo sólo consigo sentirlo. Se han escrito miles de libros, se han representado obras teatrales, se han producido películas, se han compuesto poemas, se han tallado esculturas en madera o mármol, y aun así, lo único que el artista puede comunicar es la idea de un sentimiento, no el sentimiento en sí.
Pero yo he aprendido que este sentimiento está presente en las pequeñas cosas, y que se manifiesta en la actitud más insignificante que adoptamos. Por eso hay que tener presente el amor tanto cuando actuamos como cuando dejamos de actuar. Coger el teléfono y decir la palabra de cariño que dejamos para otro día. Abrir la puerta y dejar entrar a quien necesita nuestra ayuda. Aceptar un empleo. Abandonar un empleo. Tomar la decisión que dejábamos para más adelante. Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja tranquilos. Exigir un derecho que tenemos. Abrir una cuenta en la floristería, que es más importante que el quiosco. Poner la música bien alta cuando la persona amada está lejos, bajar el volumen cuando está cerca. Saber decir ‘sí’ y ‘no’, porque el amor lidia con todas las energías del hombre. Descubrir un deporte que se pueda practicar en pareja. No seguir ninguna receta, ni siquiera las de este párrafo, porque el amor necesita de la creatividad.
Y cuando nada de eso es posible, cuando sólo queda la soledad, recordar entonces una historia que un lector me envió una vez:
Una rosa soñaba día y noche con la compañía de las abejas, pero ninguna iba a posarse en sus pétalos. La flor, sin embargo, seguía soñando: durante sus largas noches, imaginaba un cielo donde volaban muchas abejas que se acercaban cariñosamente a besarla. Así aguantaba hasta el día siguiente, cuando volvía a abrirse con la luz del sol. Una noche, la luna, sabiendo de su soledad, le preguntó a la rosa:
–¿No estás cansada de esperar?
–Tal vez. Pero hay que seguir luchando.
–¿Por qué?
–Porque si no me abro, me marchito.
En los momentos en que la soledad parece aplastar toda la belleza, la única forma de resistir es continuar abiertos. " Paulo Coelho
Cruzando una esquina, bajando unas escaleras, echando una carta en el buzón, comprando el pan, en la cola del autobús, en el asiento de al lado del autobús, en una tarde soleada, en la persona que conociste años atrás, en un sobre cerrado...
Porque te espera donde menos lo esperes, cuanto menos creas en su existencia...
Sólo venda tus ojos y no mires atrás.
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