Hace unas semanas cumplí 10.000 días de existencia. Dicho así, no parece mucho tiempo. Me afeité el bigote por primera vez cuando iba en 7º de EGB. Hoy en día no paso la maquinilla por mi cara hasta que ésta no adquiere un aspecto delictivo. He llegado a hacer 698 kilómetros en coche con un único depósito. La velocidad media fue de 90 kilómetros hora. En cuanto supere la barrera de los 700, se lo haré saber. Siendo estudiante llegué a ir 4 veces a misa en una semana. Hace ya 10 años que abandoné la práctica religiosa. Nunca he rezado un rosario pero sí los 7 padres nuestros que un sacerdote me impuso como penitencia por insultar a mi hermano. En diciembre debo pagar los 502 euros que me cuesta el seguro del coche. He llegado a llenar 5 veces el plato en un buffet chino de Barcelona en el que, por sólo 4,5 euros, se puede ingerir todo cuanto se quiera. El pasado martes recibí un e-mail con 7 meses de retraso por cortesía de Terra. He llamado 8 veces al teléfono 902 que esa empresa pone al servicio de sus usuarios pero no me hacen caso. Tengo 24 puntos de sutura repartidos por la cabeza y las piernas. La causante de esas heridas ha sido la bicicleta. He tenido 4 bicis a lo largo de mi vida. Una de ellas me fue sustraída. Nunca me ha tocado la lotería pero, en una ocasión, no acerté ninguno de los 15 resultados de la quiniela. Hace 15 años compraba los tebeos a 125 pesetas. Hoy día me cuestan 1,70 euros. He cumplimentado 2 hojas de reclamaciones en toda mi vida. Nunca han servido para nada. Soy feliz, pero eso no puede expresarse en números. Gontzal Largo
El Diario Vasco, 6- XI- 04
¿Ves cómo se dobla el árbol? ¿Te inspira? Inclinándose para alcanzar los rayos del sol... Una lección que aplicar... Puedes pasar tu tiempo en soledad y redigerir tristezas pasadas... O puedes venir al límite y darte cuenta... Eres el único que no te puede perdonar... Tiene mucho mas sentido vivir en el tiempo presente. (Eddie Vedder)
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sábado, 6 de noviembre de 2004
Números
jueves, 22 de julio de 2004
Todo llega
Se han previsto lluvias para hoy pero éstas no llegan. Se hacen de rogar. Es una lástima porque a veces la lluvia es como una lágrima que se desliza por la cara: llega a los labios y con su sabor salado desinfecta las heridas más ocultas. Pero hoy no llueve y la ciudad no se purifica... nadie se libra de su condición... Punto seguido a la monotonía. [K]
Cruzando una esquina, bajando unas escaleras, echando una carta en el buzón, comprando el pan, en la cola del autobús, en el asiento de al lado del autobús, en una tarde soleada, en la persona que conociste años atrás, en un sobre cerrado...
Porque te espera donde menos lo esperes, cuanto menos creas en su existencia...
Sólo venda tus ojos y no mires atrás.
"Existen momentos en los que desearíamos ayudar a alguien a quien queremos, pero no podemos hacer nada. Bien sea que las circunstancias no permiten que nos aproximemos, bien que la persona está cerrada a cualquier gesto de solidaridad y apoyo. Entonces, sólo nos queda el amor. En los momentos en que todo es inútil, todavía podemos amar, sin esperar recompensas, cambios, agradecimientos.
Si somos capaces de actuar de esta forma, la energía del amor comienza a transformar el universo que nos rodea. Cuando aparece esta energía, siempre consigue realizar su trabajo. «El tiempo no transforma al hombre. El poder de la voluntad no transforma al hombre. Lo transforma el amor», dice Henry Drummond.
Leí en un periódico acerca de un niño, en Brasilia, que había sido brutalmente golpeado por sus padres. Como consecuencia, perdió la capacidad de moverse y hablar. Internado en el Hospital de Base, estuvo al cuidado de una enfermera que a diario le decía: «Te quiero». Pese a que los médicos le aseguraban que no podía oírla y que sus esfuerzos eran inútiles, la enfermera seguía diciendo: «Te quiero, no lo olvides».
Tres semanas más tarde, el niño había recuperado la movilidad. Cuatro semanas más tarde, volvía a hablar y sonreír. La enfermera no concedió entrevistas, y el periódico no publicó su nombre. Pero he aquí lo que ha quedado para la posteridad: el amor cura.
El amor transforma, cura. Pero, a veces, prepara trampas mortales y acaba destruyendo a la persona que decide entregarse por completo. ¿En qué consiste este complejo sentimiento que, en el fondo, constituye la única razón para seguir viviendo, luchando, intentando mejorar?
Sería una imprudencia intentar definirlo, porque, como todo el resto de los seres humanos, yo sólo consigo sentirlo. Se han escrito miles de libros, se han representado obras teatrales, se han producido películas, se han compuesto poemas, se han tallado esculturas en madera o mármol, y aun así, lo único que el artista puede comunicar es la idea de un sentimiento, no el sentimiento en sí.
Pero yo he aprendido que este sentimiento está presente en las pequeñas cosas, y que se manifiesta en la actitud más insignificante que adoptamos. Por eso hay que tener presente el amor tanto cuando actuamos como cuando dejamos de actuar. Coger el teléfono y decir la palabra de cariño que dejamos para otro día. Abrir la puerta y dejar entrar a quien necesita nuestra ayuda. Aceptar un empleo. Abandonar un empleo. Tomar la decisión que dejábamos para más adelante. Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja tranquilos. Exigir un derecho que tenemos. Abrir una cuenta en la floristería, que es más importante que el quiosco. Poner la música bien alta cuando la persona amada está lejos, bajar el volumen cuando está cerca. Saber decir ‘sí’ y ‘no’, porque el amor lidia con todas las energías del hombre. Descubrir un deporte que se pueda practicar en pareja. No seguir ninguna receta, ni siquiera las de este párrafo, porque el amor necesita de la creatividad.
Y cuando nada de eso es posible, cuando sólo queda la soledad, recordar entonces una historia que un lector me envió una vez:
Una rosa soñaba día y noche con la compañía de las abejas, pero ninguna iba a posarse en sus pétalos. La flor, sin embargo, seguía soñando: durante sus largas noches, imaginaba un cielo donde volaban muchas abejas que se acercaban cariñosamente a besarla. Así aguantaba hasta el día siguiente, cuando volvía a abrirse con la luz del sol. Una noche, la luna, sabiendo de su soledad, le preguntó a la rosa:
–¿No estás cansada de esperar?
–Tal vez. Pero hay que seguir luchando.
–¿Por qué?
–Porque si no me abro, me marchito.
En los momentos en que la soledad parece aplastar toda la belleza, la única forma de resistir es continuar abiertos. " Paulo Coelho
Cruzando una esquina, bajando unas escaleras, echando una carta en el buzón, comprando el pan, en la cola del autobús, en el asiento de al lado del autobús, en una tarde soleada, en la persona que conociste años atrás, en un sobre cerrado...
Porque te espera donde menos lo esperes, cuanto menos creas en su existencia...
Sólo venda tus ojos y no mires atrás.
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