Mi nombre es Eva, soy pelirroja y tengo diecisiete años. Dicen que si la Eva bíblica tuviera una imagen definida, esa sería yo, aunque siempre bromeo con que quizá tendría que ocultar mi ombligo. Entonces nadie sonríe.
En casa siempre comentan que tengo un humor difícil de asimilar, pero yo no lo creo. Son los demás que no saben sonreír. A todo el mundo cuando le preguntan si es feliz con su vida dicen rotundamente que no, pero yo no veo que la mitad de ellas se pasen el día llorando. Yo sin embargo sí. No hay día en el que no llore por mi ombligo. A veces parece que me deshago através de él, que no voy a ser capaz de contener todas mis ideas y sentimientos almacenados durante tantos años. Como un globo lleno de aire que poco a poco se deshincha. Esa soy yo: Eva.
Esteban. Ese es el nombre de mi mitad y ese es el nombre en el que mi nombre duerme. Cuando yazgo junto a él puedo ver cómo su nombre adopta una forma cóncava que me protoge. Es el nudo que hace que no me deshinche.
¿Ves cómo se dobla el árbol? ¿Te inspira? Inclinándose para alcanzar los rayos del sol... Una lección que aplicar... Puedes pasar tu tiempo en soledad y redigerir tristezas pasadas... O puedes venir al límite y darte cuenta... Eres el único que no te puede perdonar... Tiene mucho mas sentido vivir en el tiempo presente. (Eddie Vedder)
Mostrando entradas con la etiqueta sentimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sentimiento. Mostrar todas las entradas
martes, 11 de abril de 2006
domingo, 5 de febrero de 2006
Paciencia y felicidad
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo
y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las "íes"
a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce o
no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.
Pablo Neruda
Vive, disfruta de cada instante, se tu mismo, olvida el "qué diran"... Solo vive. No cuesta tanto decir "Lo siento", no esperes tanto para soltar un "Te necesito"... otro "Gracias". El futuro ya no es lo que era... pero este no es pretexto suficiente. No es tan dificil pronunciar "Te quiero". El tiempo es oro...
Desde el rincón más próximo a mi universo interior, espero que estos versos os hayan empapado tanto como a mi...
Un abrazo,
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo
y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las "íes"
a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce o
no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.
Pablo Neruda
Vive, disfruta de cada instante, se tu mismo, olvida el "qué diran"... Solo vive. No cuesta tanto decir "Lo siento", no esperes tanto para soltar un "Te necesito"... otro "Gracias". El futuro ya no es lo que era... pero este no es pretexto suficiente. No es tan dificil pronunciar "Te quiero". El tiempo es oro...
Desde el rincón más próximo a mi universo interior, espero que estos versos os hayan empapado tanto como a mi...
Un abrazo,
martes, 1 de noviembre de 2005
Sentido maltrecho
Desconocía el poder de su dedo índice. Podía señalar las tierras venideras, incluso los sueños emergentes. Pero lo que de verdad ignoraba era la cantidad de escalofríos que le producía el surco dibujado por el apéndice sobre su espalda.
A todas las personas que tengan sentimientos sinceros. Visita el pasado pinchando aquí.
A todas las personas que tengan sentimientos sinceros. Visita el pasado pinchando aquí.
sábado, 4 de junio de 2005
Hayati
Luz. Camino. Dietetica. Marijo. Cristobal. Elena. Marzo. Nueve. Plaiaundi. Taxi. Bilbao. Jorge y Jaione. Stansted. Conducir. White-coffee. Anglian Windows. IFR. English. Nursery. Pub. Norwich. Caminata. Prados. Flat. Futbol. Rugby. Lodge. Snooker. Vagoncio. Supervisión. “Elina”. Gijón. Kamal. Ángela. Ben. Desodorante. Pepe. Carmen al cuadrado. El lago. La U.E.A.. Am. Mazen. Cultura árabe. Amistad. Inocencia. Ignorancia. Bart. Londres. Inmersión. Tutora. Ibon. Party. Haneef. Ravin. Mohamed. Murrat. Cambridge. Esther, Angie y Mon. Estimación. Emi. Arkaitz. Sergio. Korma. George. Pintura. Sentimientos. Hayati. Semanas. Veintisiete. Mayo. Final. Ultimo Adios.
miércoles, 13 de abril de 2005
Siempre
Siempre quejándonos por todo, sin darnos cuenta de lo afortunados que somos.
Siempre con miedo a actuar por lo que puedan decir los demás, sin darnos cuenta de que perdemos nuestro tiempo, el que nunca nadie, ningún “demás”, nos devolverá.
Siempre mirando atrás, sin ver que hay más mañanas mejores.
Siempre guardándonos los sentimientos, tragándonoslos, sin llegar a sentir el 100% de nuestras vidas, mecánicos, títeres...
Siempre escondiendo algún “te quiero”, “te necesito”, “me importas”, ... por hacer caso a la sociedad, por miedo a creer en nosotros mismos.
Siempre caminando con un rumbo aparente, sin reconocer que sólo nos buscamos a nosotros mismos, porque LO ÚNICO que uno SIEMPRE poseerá con seguridad será a SÍ MISMO...
¿Y qué vas a hacer si no estás a gusto contigo mismo? ¿Pensar en los demás, los que te condicionan?...
No quiero pensar que cuando regrese todo seguirá siendo igual, no quiero.
Quiero creer que todo lo que aqui me cambie siga siendo igual en latitudes distintas...
Siempre, para siempre... siendo yo misma.
Siempre, para siempre.
Bea
Siempre con miedo a actuar por lo que puedan decir los demás, sin darnos cuenta de que perdemos nuestro tiempo, el que nunca nadie, ningún “demás”, nos devolverá.
Siempre mirando atrás, sin ver que hay más mañanas mejores.
Siempre guardándonos los sentimientos, tragándonoslos, sin llegar a sentir el 100% de nuestras vidas, mecánicos, títeres...
Siempre escondiendo algún “te quiero”, “te necesito”, “me importas”, ... por hacer caso a la sociedad, por miedo a creer en nosotros mismos.
Siempre caminando con un rumbo aparente, sin reconocer que sólo nos buscamos a nosotros mismos, porque LO ÚNICO que uno SIEMPRE poseerá con seguridad será a SÍ MISMO...
¿Y qué vas a hacer si no estás a gusto contigo mismo? ¿Pensar en los demás, los que te condicionan?...
No quiero pensar que cuando regrese todo seguirá siendo igual, no quiero.
Quiero creer que todo lo que aqui me cambie siga siendo igual en latitudes distintas...
Siempre, para siempre... siendo yo misma.
Siempre, para siempre.
Bea
lunes, 14 de marzo de 2005
Del dolor de la indiferencia
Puedo ver una catedral desde aqui: la pared frontal es una gran cristaleda que absorve luz. Ahi entro... Ahi es donde suen~o que soy un rayo de luz que caprichoso baila entorno a un espacio limitado, siguiendo el camino que marca el planeta...
Que mas da si estas a kilometros de distancia. Que mas da si los sentimientos son abstractos... Alla a donde vaya seguire siendo la misma persona. Sin fronteras fisicas, con fronteras emocionales. Siendo tan solo otra habitante del mundo...
Siendo otra hoja caida y arrugada que se pasea hacia ninguna parte.
No hallaras otra tierra ni otro mar.
La ciudad ira en ti siempre (...)
pues es siempre la misma. No busques otra,
no la hay.
No hay caminos ni barco para ti.
La vida que aqui perdiste
la has destruido en toda la tierra.
K. KAVAFIS
sábado, 5 de febrero de 2005
De la emotividad necesitada
Déjame que te diga todas las cosas que hoy te pediría si es que fueras el genio de una lámpara. No usaría los tres deseos, sólo con uno me bastaría; no sería nada material. No sería nada por lo que la gente podría envidiarme o señalarme. No sería la luna ni lo imposible. No sería nada utópico en definitiva.
Un abrazo, eso es. Un abrazo enorme y sincero. Sin que tuviera que pedirlo, que no estuviera lleno de obligación. Un abrazo masculino. No, no hablo de amor, sólo de esa extraña sensación que te invade cuando unos brazos grandes y fuertes te rodean, de forma sincera, sin necesidad de que llores o te despidas. Un abrazo porque sí. Porque... ¿Por qué hay que justificarlo todo? Me siento un poco mal y sólo necesito un abrazo. Eso me haría sentir mejor. No es mucho, pero ahora mismo para mi lo es todo.
Un abrazo fuerte, que me haga sentir tranquila. Que no sólo rodee mi tronco, sino también mi necesidad de sentir que alguien está ahí, caminando a la par. Apoyaría mi cabeza en algún punto entre su pecho y su cuello y lloraría hasta que no me quedara más malestar dentro. Como cuando eres niño y un adulto te rodea con sus brazos; sientes que no hay mal que pueda contigo, porque esa persona se te figura superior a cualquier circunstancia que te sobrevenga. Mas no soy tan pequeña y no puedo sollozar sobre las rodillas de nadie cuando un sentimiento me sobrepase. No puedes mostrar tus sentimientos. Siempre feliz, risueña ante el mundo, como si tu vida fuera perfecta. Nadie quiere escuchar, todos quieren hablar...
No te sientas culpable, lector. Es sólo que hoy me siento un poco sola, caminando hacia ninguna parte. Supongo que como nos sentimos todos de vez en cuando. Solos, aterrados por la idea de necesitar un abrazo y de que nadie te lo ofrezca a menos de que lo pidas. Y cuando lo pides la sensación que se apodera de tu mundo no es la misma. Un afecto no se pide, sino que debe surgir espontáneo, de lo contrario se cae en una acción banal, carente de sentimiento verdadero. ¿Y qué es un afecto no sentido en realidad? ¿Un teatro de emociones?
Y qué más da. Dentro de un rato saldré por la puerta y haré como que no pasa nada. Otra noche de sábado más, eso es lo que será...
... así que déjame que te diga todas las cosas que hoy te pediría si es que fueras el genio de una lámpara. Si me dieras tan sólo un único abrazo. Uno. Solamente Uno... Te llevaría a la playa y nos quedaríamos sentados en la arena, mirando la línea que marca el mar, quien sabe si conversando o en silencio. Pero nunca te reprocharía nada. No es una cuestión de amor... Porque la terapia de ver romper las olas se me queda pequeña y este mundo se me figura lúgubre aun cuando es de día. Porque la fuerza que emana de dentro hoy no me es suficiente; porque simplemente necesito un empujón en forma de abrazo...
Ya ves que no pido mucho. Dos. Me sobran dos deseos y ni siquiera los utilizaré. Ya te dije que no los usaría todos, sólo con uno me bastaría; no sería nada material. No sería nada por lo que la gente podría envidiarme o señalarme. No sería la luna ni lo imposible. No sería nada utópico en definitiva...
Sólo un abrazo que me ayude a seguir adelante. Uno. Sólo uno.
Un abrazo, eso es. Un abrazo enorme y sincero. Sin que tuviera que pedirlo, que no estuviera lleno de obligación. Un abrazo masculino. No, no hablo de amor, sólo de esa extraña sensación que te invade cuando unos brazos grandes y fuertes te rodean, de forma sincera, sin necesidad de que llores o te despidas. Un abrazo porque sí. Porque... ¿Por qué hay que justificarlo todo? Me siento un poco mal y sólo necesito un abrazo. Eso me haría sentir mejor. No es mucho, pero ahora mismo para mi lo es todo.
Un abrazo fuerte, que me haga sentir tranquila. Que no sólo rodee mi tronco, sino también mi necesidad de sentir que alguien está ahí, caminando a la par. Apoyaría mi cabeza en algún punto entre su pecho y su cuello y lloraría hasta que no me quedara más malestar dentro. Como cuando eres niño y un adulto te rodea con sus brazos; sientes que no hay mal que pueda contigo, porque esa persona se te figura superior a cualquier circunstancia que te sobrevenga. Mas no soy tan pequeña y no puedo sollozar sobre las rodillas de nadie cuando un sentimiento me sobrepase. No puedes mostrar tus sentimientos. Siempre feliz, risueña ante el mundo, como si tu vida fuera perfecta. Nadie quiere escuchar, todos quieren hablar...
No te sientas culpable, lector. Es sólo que hoy me siento un poco sola, caminando hacia ninguna parte. Supongo que como nos sentimos todos de vez en cuando. Solos, aterrados por la idea de necesitar un abrazo y de que nadie te lo ofrezca a menos de que lo pidas. Y cuando lo pides la sensación que se apodera de tu mundo no es la misma. Un afecto no se pide, sino que debe surgir espontáneo, de lo contrario se cae en una acción banal, carente de sentimiento verdadero. ¿Y qué es un afecto no sentido en realidad? ¿Un teatro de emociones?
Y qué más da. Dentro de un rato saldré por la puerta y haré como que no pasa nada. Otra noche de sábado más, eso es lo que será...
... así que déjame que te diga todas las cosas que hoy te pediría si es que fueras el genio de una lámpara. Si me dieras tan sólo un único abrazo. Uno. Solamente Uno... Te llevaría a la playa y nos quedaríamos sentados en la arena, mirando la línea que marca el mar, quien sabe si conversando o en silencio. Pero nunca te reprocharía nada. No es una cuestión de amor... Porque la terapia de ver romper las olas se me queda pequeña y este mundo se me figura lúgubre aun cuando es de día. Porque la fuerza que emana de dentro hoy no me es suficiente; porque simplemente necesito un empujón en forma de abrazo...
Ya ves que no pido mucho. Dos. Me sobran dos deseos y ni siquiera los utilizaré. Ya te dije que no los usaría todos, sólo con uno me bastaría; no sería nada material. No sería nada por lo que la gente podría envidiarme o señalarme. No sería la luna ni lo imposible. No sería nada utópico en definitiva...
Sólo un abrazo que me ayude a seguir adelante. Uno. Sólo uno.
lunes, 2 de agosto de 2004
Espejo y ventana
No era exactamente un ángel caído, aunque sí parecía haberse caído del cielo. Aterrizó en un páramo infinito lleno de terror. Aterrorizado él, aterrorizante el lugar, terror era la palabra que mejor describía el instante. Mas como nunca antes había experimentado ese sentimiento, creyó que debía ser habitual por el nuevo camino que le aguardaba.
Le habían hablado de una bonita civilización y tan solo era otro óscuro lugar donde el prójimo no existía. Se sentía bien aunque pronto empezó a tambalearse. Quizá fueran los pecados capitales, que mezclados en el ambiente, no le dejaban distinguir la realidad de la ficción.
Ignoraba que las personas que allí vagaban buscaran la victoria propia por encima de cualquier circunstancia. Y las circunstancias parecían dictar un fin inminente. [K]
Homo sum; nihil humani a me alienum puto. Terencio.
jueves, 22 de julio de 2004
Todo llega
Se han previsto lluvias para hoy pero éstas no llegan. Se hacen de rogar. Es una lástima porque a veces la lluvia es como una lágrima que se desliza por la cara: llega a los labios y con su sabor salado desinfecta las heridas más ocultas. Pero hoy no llueve y la ciudad no se purifica... nadie se libra de su condición... Punto seguido a la monotonía. [K]
Cruzando una esquina, bajando unas escaleras, echando una carta en el buzón, comprando el pan, en la cola del autobús, en el asiento de al lado del autobús, en una tarde soleada, en la persona que conociste años atrás, en un sobre cerrado...
Porque te espera donde menos lo esperes, cuanto menos creas en su existencia...
Sólo venda tus ojos y no mires atrás.
"Existen momentos en los que desearíamos ayudar a alguien a quien queremos, pero no podemos hacer nada. Bien sea que las circunstancias no permiten que nos aproximemos, bien que la persona está cerrada a cualquier gesto de solidaridad y apoyo. Entonces, sólo nos queda el amor. En los momentos en que todo es inútil, todavía podemos amar, sin esperar recompensas, cambios, agradecimientos.
Si somos capaces de actuar de esta forma, la energía del amor comienza a transformar el universo que nos rodea. Cuando aparece esta energía, siempre consigue realizar su trabajo. «El tiempo no transforma al hombre. El poder de la voluntad no transforma al hombre. Lo transforma el amor», dice Henry Drummond.
Leí en un periódico acerca de un niño, en Brasilia, que había sido brutalmente golpeado por sus padres. Como consecuencia, perdió la capacidad de moverse y hablar. Internado en el Hospital de Base, estuvo al cuidado de una enfermera que a diario le decía: «Te quiero». Pese a que los médicos le aseguraban que no podía oírla y que sus esfuerzos eran inútiles, la enfermera seguía diciendo: «Te quiero, no lo olvides».
Tres semanas más tarde, el niño había recuperado la movilidad. Cuatro semanas más tarde, volvía a hablar y sonreír. La enfermera no concedió entrevistas, y el periódico no publicó su nombre. Pero he aquí lo que ha quedado para la posteridad: el amor cura.
El amor transforma, cura. Pero, a veces, prepara trampas mortales y acaba destruyendo a la persona que decide entregarse por completo. ¿En qué consiste este complejo sentimiento que, en el fondo, constituye la única razón para seguir viviendo, luchando, intentando mejorar?
Sería una imprudencia intentar definirlo, porque, como todo el resto de los seres humanos, yo sólo consigo sentirlo. Se han escrito miles de libros, se han representado obras teatrales, se han producido películas, se han compuesto poemas, se han tallado esculturas en madera o mármol, y aun así, lo único que el artista puede comunicar es la idea de un sentimiento, no el sentimiento en sí.
Pero yo he aprendido que este sentimiento está presente en las pequeñas cosas, y que se manifiesta en la actitud más insignificante que adoptamos. Por eso hay que tener presente el amor tanto cuando actuamos como cuando dejamos de actuar. Coger el teléfono y decir la palabra de cariño que dejamos para otro día. Abrir la puerta y dejar entrar a quien necesita nuestra ayuda. Aceptar un empleo. Abandonar un empleo. Tomar la decisión que dejábamos para más adelante. Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja tranquilos. Exigir un derecho que tenemos. Abrir una cuenta en la floristería, que es más importante que el quiosco. Poner la música bien alta cuando la persona amada está lejos, bajar el volumen cuando está cerca. Saber decir ‘sí’ y ‘no’, porque el amor lidia con todas las energías del hombre. Descubrir un deporte que se pueda practicar en pareja. No seguir ninguna receta, ni siquiera las de este párrafo, porque el amor necesita de la creatividad.
Y cuando nada de eso es posible, cuando sólo queda la soledad, recordar entonces una historia que un lector me envió una vez:
Una rosa soñaba día y noche con la compañía de las abejas, pero ninguna iba a posarse en sus pétalos. La flor, sin embargo, seguía soñando: durante sus largas noches, imaginaba un cielo donde volaban muchas abejas que se acercaban cariñosamente a besarla. Así aguantaba hasta el día siguiente, cuando volvía a abrirse con la luz del sol. Una noche, la luna, sabiendo de su soledad, le preguntó a la rosa:
–¿No estás cansada de esperar?
–Tal vez. Pero hay que seguir luchando.
–¿Por qué?
–Porque si no me abro, me marchito.
En los momentos en que la soledad parece aplastar toda la belleza, la única forma de resistir es continuar abiertos. " Paulo Coelho
Cruzando una esquina, bajando unas escaleras, echando una carta en el buzón, comprando el pan, en la cola del autobús, en el asiento de al lado del autobús, en una tarde soleada, en la persona que conociste años atrás, en un sobre cerrado...
Porque te espera donde menos lo esperes, cuanto menos creas en su existencia...
Sólo venda tus ojos y no mires atrás.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)